Manifestación a favor de los derechos de las mujeres
Manifestación a favor de los derechos de las mujeres

La mujer en el MADRID

Nativel Preciado cuenta en este editorial como a pesar de las prohibiciones reinantes durante el franquismo, existía un activo movimiento feminista que iniciaba la lucha por la igualdad jurídica, la independencia económica y, a partir de la aparición de la píldora, la liberación sexual.

Hace más de medio siglo las mujeres tenían escaso protagonismo en las páginas de los periódicos, así que había que abrirles paso a codazos. A pesar de que Franco estaba decrépito y la dictadura daba sus últimas y violentas sacudidas, todo seguía prohibido. Los calabozos se llenaban de estudiantes, curas obreros y feministas que firmaban manifiestos vindicativos. Para llevar a cabo actividades tan elementales como establecer un negocio, abrir cuenta en el banco o pedir un pasaporte eran indispensable que la mujer pidiese el permiso al padre, al marido y al Ministerio de la Gobernación. Sometidas a un triple autoritarismo molesto, arbitrario y ofensivo. No obstante, existía un activo movimiento feminista que iniciaba la lucha por la igualdad jurídica, la independencia económica y, a partir de la aparición de la píldora, la liberación sexual. Reclamaban nada menos que igual salario por igual trabajo, la ley del divorcio, la píldora anticonceptiva y la posibilidad de abortar sin tener que hacerlo clandestinamente. De dichos asuntos hablaba (en voz baja y entre líneas para esquivar la censura) Juby Bustamente en su serie de entrevistas reservadas solo para mujeres.  Por sus páginas desfilaron las mejores de su generación: pintoras como María Antonia Dans o Maruja Mayo, actrices como Emma Penella, Maruja Asquerino o Terele Pavez, escritoras como Ana María Matute, Josefina Aldecoa o Carmen Martín Gaite. Todas ellas fueron precursoras de la libertad.

Nativel Preciado

Secciones